Querida maestra,
Hay algo profundamente simbólico en el acto de preparar un caldo. Es el arte de extraer la esencia de los alimentos a través del tiempo y el calor. En un mundo educativo que nos empuja a la inmediatez y a los resultados rápidos, mi cocina en otoño se convierte en un acto de rebeldía: aquí, nada se acelera.
Durante estas semanas, mi cocina huele a raíces y a paciencia. Preparar mis propios caldos y adentrarme en el mundo de los fermentos no es solo una cuestión de nutrición; es alquimia pura. Es entender que, para sostener la energía que entregamos en el aula, necesitamos alimentos que hayan sido cuidados, que conserven su fuerza vital y que ayuden a nuestro cuerpo a repararse desde dentro.
El valor de lo lento: Caldos que reparan
Mi secreto para no llegar agotada al viernes es el caldo de huesos y verduras cocinado a fuego muy, muy lento. Utilizo mi olla de cocción lenta, que me permite dejar que los ingredientes liberen sus minerales y colágeno durante horas, sin prisas, respetando su naturaleza. Tomar una taza caliente al llegar a casa es como recibir un abrazo interno que calma mi sistema nervioso y me devuelve al centro.
Fermentar: Cultivar la vida en el silencio
Por otro lado, el otoño es el momento perfecto para los fermentos. Me fascina observar cómo el chucrut o las verduras en salmuera se transforman en silencio. En pedagogía hablamos de "procesos de aprendizaje", y la fermentación es exactamente eso: un proceso vivo donde lo invisible trabaja para crear algo nuevo y más fuerte. Cuidar nuestra microbiota es cuidar nuestro estado de ánimo, nuestra paciencia y nuestra capacidad de resiliencia en el aula.
Mis herramientas para una energía sostenible:
Si quieres transformar tu cocina en un espacio de sanación para este curso, estos son los compañeros que te recomiendo:
Olla de cocción lenta (Slow Cooker): Para que el tiempo trabaje a tu favor y tus caldos tengan la profundidad que tu cuerpo necesita.
Libros esenciales sobre fermentación natural: Mis guías para aprender a cultivar vida en botes de cristal y fortalecer tu segundo cerebro: el intestino.
Tarros de fermentación con válvula: Para que tus primeros pasos en esta alquimia sean seguros y hermosos.
Sostenerse para sostener:
Aprender a preparar estos alimentos es una forma de autoaprendizaje sobre nuestro propio cuerpo. Sin embargo, sé que a veces el desgaste no se soluciona solo con un buen caldo. Hay nudos emocionales y bloqueos profesionales que requieren otro tipo de "cocción".
Si sientes que tu energía se agota a pesar de tus cuidados, o si te cuesta encontrar el equilibrio entre tu vida personal y la entrega que exige el aula, quizás sea el momento de que nos sentemos a hablar. En mis Sesiones 1:1 de Acompañamiento, aplicamos este mismo enfoque de "fuego lento" para revisar tu práctica docente, sanar el desgaste y permitir que tu verdadera esencia vuelva a florecer.
Cuidar tu fuego interno es el primer paso para iluminar tu aula.
Un cálido abrazo,
Athenea Bassi
El blog de Athenea Bassi
Este espacio es para compartir contigo reflexiones y conocimientos que te inspiren a explorar tu propio camino de transformación. Aquí descubrirás artículos creados con mimo, pensados para brindarte un refugio de paz, serenidad y equilibrio. Mi deseo es que, a través de cada lectura, encuentres nuevas perspectivas para transformar tu bienestar y afrontar los desafíos del día a día con mayor claridad y confianza.
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