Vaciar para llenar: es el momento de revisar mis compromisos como maestra

Querida maestra,

Hay una imagen del otoño que me fascina: los árboles no se desprenden de sus hojas por descuido, sino por pura sabiduría. Saben que, para sobrevivir al invierno y brotar con fuerza en primavera, deben soltar lo que ya ha cumplido su ciclo.

En nuestra labor educativa, a menudo hacemos lo contrario. Vamos acumulando proyectos, formaciones, metodologías y responsabilidades externas hasta que nos sentimos pesadas, casi asfixiadas por el "deber ser". Por eso, para mí, este es el momento de vaciar para llenar.

Estos días, mientras paseo por la orilla del mar o recojo las primeras flores silvestres secas, me permito hacerme las preguntas que realmente importan: ¿Este compromiso que he adquirido resuena con quien soy hoy? ¿Este proyecto me nutre o solo me desgasta?

Vaciar no es rendirse. Es elegir. Es aplicar ese enfoque sistémico que tanto defendemos: entender que si la raíz (que somos nosotras) está saturada, el fruto (el aprendizaje de nuestros niños) no podrá ser sano.

A veces, el ruido del día a día es tan fuerte que no podemos escuchar nuestra propia voz. Nos perdemos en las necesidades de las familias, en las exigencias del centro y en la atención a la diversidad de nuestros alumnos. Pero recuerda: no puedes sostener a otros si no tienes un lugar donde sostenerte tú.

Mi ritual de otoño consiste en sentarme con mi café, abrir mi libreta y tachar. Sí, tachar. Soltar aquellas expectativas que no son mías para hacer espacio a lo que realmente hace latir mi corazón pedagógico. Solo desde ese vacío fértil puede nacer la verdadera creatividad.

Un espacio para tu propio florecer:

Si sientes que el inicio de curso te ha dejado sin aire, que el cansancio ha llegado antes que el frío o que simplemente has perdido de vista tu propósito inicial, quiero decirte que no estás sola.

He reservado espacios en mi agenda para nuestras Sesiones 1:1 de Orientación y Bienestar. No son sesiones de tutoría técnica; son un refugio de calma para:

  • Identificar los factores de desgaste que te están bloqueando.

  • Revisar tus compromisos y aprender a poner límites con ternura.

  • Reconectar con tu vocación desde el autoconocimiento.

Permítete este otoño ser como el árbol. Suelta lo que pesa, respira hondo y haz espacio para lo nuevo. Te espero al otro lado para caminar juntas.

Un cálido abrazo,

Athenea Bassi

El blog de Athenea Bassi

Este espacio es para compartir contigo reflexiones y conocimientos que te inspiren a explorar tu propio camino de transformación. Aquí descubrirás artículos creados con mimo, pensados para brindarte un refugio de paz, serenidad y equilibrio. Mi deseo es que, a través de cada lectura, encuentres nuevas perspectivas para transformar tu bienestar y afrontar los desafíos del día a día con mayor claridad y confianza.

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